Tres caminos para adoptar el Método Barrejon, pensados para tres momentos distintos: cuando el cliente quiere la intervención directa del arquitecto, cuando quiere un equipo que ejecute bajo supervisión, y cuando quiere instalarlo por sí mismo con material probado. Los tres caminos entregan lo mismo — infraestructura operativa viva. Cambian la intensidad, el ritmo y el nivel de implicación.
La primera decisión al diseñar las modalidades fue abandonar la venta de tecnología. Un cliente no compra "una IA" ni "una base de datos vectorial" ni "un pipeline de ingestión". Compra dejar de perder tiempo buscando lo que ya sabe. Compra que su conocimiento no muera con él. Compra dejar de reinventar la rueda en cada propuesta.
Las tres modalidades se formulan como resultados concretos y verificables — no como paquetes de herramientas. El cliente sabe exactamente qué tendrá al terminar: una wiki del método viva, un motor de consulta operativo, unos formatos de salida reutilizables, y un manual de operaciones que le permite mantenerlo en el tiempo.
Si el resultado no es verificable, no se firma.
Consultoría estratégica cuando hay una decisión crítica en juego — una apuesta estratégica, una reorganización profunda, un negocio con riesgo alto. Implementación estándar cuando el objetivo es adoptar el método con rigor sin requerir el tiempo del arquitecto en cada detalle.
Modalidades 01 y 02 cuando el cliente quiere resultado verificable en plazo definido sin distraer a su equipo interno. Modalidad 03 cuando el profesional tiene tiempo, disciplina y preferencia por construir su propia infraestructura siguiendo un mapa probado.
No vendemos licencias de software. El sistema pertenece al cliente. Vive en su infraestructura. Los datos no salen.
No vendemos suscripciones a herramientas de terceros. Lo que pueda resolverse con software libre o con infraestructura propia del cliente se resuelve así. Lo que necesite una API externa se documenta y se contrata bajo el nombre del cliente — no del nuestro.
No vendemos mantenimiento perpetuo disfrazado de servicio. El sistema está diseñado para que el cliente pueda operarlo de forma autónoma al terminar la implementación. Si nos vuelve a contratar, que sea porque quiere escalar o iterar — no porque dependa estructuralmente de nosotros.
No vendemos urgencia artificial. Hay capacidad real limitada por la naturaleza del trabajo. Los plazos se comunican con honestidad al inicio, no al final.
Vendemos una arquitectura que funciona, documentada de forma que puede defenderse, y un conocimiento recuperado que el cliente controla por completo.
Cada modalidad se dimensiona contra un contexto específico — sector, volumen de material existente, número de personas involucradas, ritmo que puede sostener el cliente. Por eso el pricing no aparece en esta página: se formaliza tras una conversación corta y honesta de cualificación mutua.